El PERTE cimienta la sostenibilidad a largo plazo mediante la inteligencia artificial y el Big Data. Toda la información recogida por contadores, sondas, satélites y estaciones meteorológicas convergerá en la plataforma de la Junta Central.
Este inmenso volumen de datos (procesados mediante algoritmos predictivos) tiene una finalidad netamente sostenible: orquestar el Plan de Explotación y coordinar el uso conjunto de las aguas subterráneas con los recursos superficiales. La IA permitirá anticipar el comportamiento del sistema, predecir la demanda semanal de agua y optimizar los bombeos.
Al integrar la telemetría del Post-trasvase Júcar-Vinalopó (la conducción de recursos externos diseñada exclusivamente con fines ambientales para paliar la sobreexplotación), la plataforma del PERTE permitirá certificar y comprobar milimétricamente el grado de sustitución efectiva de los recursos subterráneos esquilmados por estas aguas superficiales. De este modo, la tecnología asegura que se cumplan los objetivos medioambientales fijados para el año 2027 por la Directiva Marco del Agua.
Complejidad del sistema
El sistema se ha vuelto enormemente complejo porque depende de muchas variables que hay que predecir. Por un lado, hay que considerar los caudales disponibles en el Júcar. También las limitaciones de distribución del post-travase Júcar Vinalopó. Y, por supuesto, las demandas de todos los usuarios.
Unas demandas condicionadas por las capacidades de regulación de cada usuario. Cada uno tiene unas balsas distintas de unos volúmenes distintos. También depende de la capacidad de producción de agua subterránea. No todos los pozos sacan el mismo caudal ni lo hacen a la misma profundidad. ¿Cuáles son los niveles piezométricos y cuál es esa recarga ¿Para qué necesitamos saberlo?
Cómo y dónde se extraen y aplican los recursos
La optimización define cómo se aplican los recursos de cada masa de agua en función de su estado. También dónde se aplican los recursos alternativos de la forma más eficiente.
La inteligencia artificial también va a contribuir a conocer cuándo es necesario bombear y utilizar las aguas subterráneas. Esto permite aplicar el plan de explotación y detectar las anomalías que se puedan producir.
Una labor que incluye el desarrollo de un sistema de alertas, basado en la previsión, que permita adelantarse a todas las contingencias. En definitiva, la IA puede facilitar criterios fidedignos para decidir mejor y comunicar lo hecho. Es decir, contribuye a ofrecer eficiencia y transparencia.
